Domingo, Mayo 20, 2012
   
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Cordon de tres dobleces

Tomado del libro "Extendiendo a El mis manos"
por Genaro & Mónica Olaya

"Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayere, el uno levantara a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentaran mutuamente; más ¿Cómo se calentara uno solo? Y si alguno prevaleciera contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto"
Eclesiastés 4:9-12

Cuando leí esta escritura, ella trajo revelación a mi espíritu; entendí que este es el plan y el diseño de Dios, que no hay ninguna razón para estar en oposición con mi cónyuge, que cuando no estamos unidos como un equipo ganador, veremos la derrota de nuestra familia, nuestra generación (los hijos) y la próxima (nuestros nietos).

Espero que para usted, sea igual de clara esta revelación; que entienda que Dios, usted y su cónyuge forman ese cordón de tres dobleces que no se rompe fácilmente. Dios tiene que estar entrelazado en su relación matrimonial para que esta funcione. Esa es la clave, por favor no lo olvide, y cuando el enemigo de los matrimonios venga a desunirlos, visualícense como es bíblicamente el matrimonio; ¡un cordón de tres dobleces!

La situación emocional y espiritual en que nos hallábamos, regresando a nuestro relato; fue el blanco perfecto para que Satanás tirara sus dardos de fuego, no era para nada difícil saber, que éramos vulnerables a sus asechanzas. Ambos estábamos alejados de Dios, llenos de contrariedades, de amargura, heridas que no habíamos sanado, de sentimientos de impotencia por no saber como lidiar con nuestra tensa relación matrimonial; no teníamos comunicación, había mucha rabia y deseos de venganza, teníamos corazones vacíos y lastimados. No podía haber otro ambiente más propicio, para que el diablo que siempre está como león rugiente buscando devorar y arruinar a los matrimonios cumpliera su cometido.

Entienda, el matrimonio es el blanco perfecto del enemigo; porque, al destruirlo estará acabando con tu bendición y con la bendición de las generaciones que vienen a través de nosotros; es así como tenemos que verlo, no sólo quiere robar nuestro presente, sino el futuro, el de nuestros hijos y el resto de nuestra descendencia.

Bajo estas circunstancias y condiciones, resultó fácil caer en la trampa del pecado de adulterio; Satanás estaba decidido ha entrar por la puerta que habíamos dejado abierta, él siempre lo va a hacer si usted se lo permite; el viene para hurtar, matar y destruir. En este tiempo vinieron a mi mente toda clase de mentiras, que provenían de mi herido corazón y lograron turbar mis pensamientos, entonces me llené de argumentos "lógicos" que me apartaron del temor de Dios. "Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias"
Mateo 15 18-19


Empecé a escuchar que tenia derecho a intentar nuevamente ser feliz, era joven aún y no tenia porque vivir amargada; no seria la única mujer que estaba en esa condición, tenia derecho a rehacer mi vida, debía darme una segunda oportunidad; tome la ruta del divorcio, lo cual es algo normal en este mundo en que actualmente vivimos, incluso entre los cristianos, al fin de cuentas esto es lo que la cultura nos está mostrando.

Estas y muchas otras mentiras, fueron entrando poco a poco a mi corazón, dejé que ellas se anidaran en mi mente y las empecé a creer; porque estaba alejada de Dios, permití que estas ideas se convirtieran en pensamientos y con el pasar del tiempo, estos pensamientos se expresaron en acciones pecaminosas.

Hoy quiero compartir contigo estas mentiras, tal vez ya las hayas escuchado, y espero que no las hayas creído; quiero que las sepas y cuando vengan a ti, puedas desenmascarar al enemigo y echarlo fuera de tu vida, de tus pensamientos, de tu corazón, de tu matrimonio y de tu siguiente generación.

El diablo siempre funciona de la misma manera, al principio nos engaña y se aprovecha de la condición vulnerable de nuestro corazón; en mi caso, del inmenso vacío afectivo que tenia; pero, al final, cuando logra su cometido, disfruta acusándonos y se ríe de nosotros en nuestra propia cara, nos apunta con su dedo, nos hace sentir avergonzados, miserables y sin esperanza alguna, pero Dios nos perdona, nos ama y nos recoge cuando caemos, sus brazos siempre están abiertos.
–Por Mónica Olaya-"

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